Si bien la Biblia es muy clara en cuanto a muchas de las cosas que el cristiano no debe hacer, así también hay cosas que no las dice explícitamente, pero que se deducen del significado que la misma palabra conlleva. Así es el caso sobre la interrogante sobre si fumar es pecado, respuesta que se deduce de la carta del apóstol Pablo a los Corintios cuando les dice: ” ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” (1 Corintios 3:16-17)

En esta carta de Pablo deducimos que, no solamente el fumar es pecado, sino también, toda aquella actividad, alimento o vicio que destruya el cuerpo del ser humano, pues es constituído templo y morada del Espíritu de Dios: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1 Corintios 6:19-20)

Al haber sido comprados por la sangre de Cristo, ya no nos pertenecemos a nosotros mismo, sino que le pertenecemos por derecho a Dios, el nos ha comprado, y eso le da derechos sobre nuestro cuerpo, alma y espíritu. Es una acción muy similar a la que sucede cuando alguien realiza una compra cualquiera; al momento de pagar lo adquirido, el título de propiedad pasa a nombre de aquella persona que ha realizado el pago. De la misma manera, nuestra vida completa, al ser comprados por Jesucristo, pasó de la potestad de Satanás a Dios, del reino de las tinieblas, al reino de la luz: “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hechos 26:18).

Dios desea que todo nuestro ser, incluyendo nuestro cuerpo, sea guardado sin mancha y en santidad hasta el día de su venida: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23)

Es por esas razones, que el fumar es pecado, pues daña el cuerpo que Dios nos ha dado para su servicio, su gloria y su honra.

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