Para comprender bien el tema de la homosexualidad, es necesario remontarnos al libro de Génesis, en el cual se nos describe los orígenes de la creación: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos;llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:27-28). 

En el versículo anterior, encontramos lo siguiente: 1) que Dios creó dos sexos solamente: varón y hembra, 2) que tenían el objetivo de reproducirse y poblar la tierra; y 3)que Dios les dio autoridad y responsabilidad sobre lo creado. Desde esta perspectiva, el sexo de una persona viene dado por su condición biológica, no por su condición mental, pues la multiplicación sólo puede llevarse a cabo cuando el espermatozoide (proveniente del hombre)  se une con el óvulo (proveniente de la mujer). Es por ello que, antiguamente, cuando un bebé nacía, para poder identificar su sexo, lo primero que hacía una partera, era observar sus órganos reproductores. No había confusión alguna y tampoco debe haberlo en la actualidad. Un hombre no puede gestar un bebé durante nueve meses, pues no tiene las condiciones biológicas para ello, de igual manera, una mujer no puede producir espermatozoides, pues no está biológicamente creada para ello.

La Biblia claramente establece, que la homosexualidad es un pecado, al igual que el adulterio, la fornicación  y  muchos otros pecados: “No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6;8-10).

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos, también nos explica lo grave de este pecado: “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Romanos 1:27). Este versículo, nos dice claramente que lo normal de una relación, es entre un hombre  y una mujer, y que hacer lo contrario es antinatural, es decir en contra del orden normal que Dios ha creado. A través de la creación, el hombre puede deducir muchas cosas por medio del sentido común, sin necesidad de ser un gran conocedor de la Biblia. Observando cómo los animales se reproducen, podemos deducir la forma natural que Dios ha establecido para la multiplicación de la raza humana, como está establecida en Génesis:“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). 

Ahora bien, la Biblia también nos dice que, si bien, Dios aborrece el pecado,  también ama al pecador, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8), y donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia de Dios para perdonar al pecador: Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” (Romanos 5:21). 

Sin embargo, para poder salir de este pecado, lo primero que es necesario hacer, es reconocerlo como tal delante de Dios, “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia ” (Proverbios 28:13).  El problema con la sociedad actual, es que desea forzar al ser humano a pensar que la homosexualidad es una opción de sexo, es decir,  algo que el individuo tiene el derecho a escoger, o que es algo con lo que se ha nacido.

La realidad es que, nadie nace alcohólico, estafador, adúltero, ladrón o avaro. De igual manera, nadie nace homosexual. Sus orígenes  pueden provenir de la infancia, debido a trastornos de identidad sexual, abusos sexuales, violencia paterna, degradaciones verbales por parte del padre o la madre al no haber nacido de un determinado sexo, etc., o sencillamente,pudo haber decidido experimentar ese pecado de manera voluntaria, como aquel que decide probar la droga y luego queda esclavizado a ella.

Muchos de nosotros, hemos conocido personas que han sido rehabilitadas del alcoholismo ingresando a un grupo de alcohólicos anónimos. El primer paso que ellos dan para su recuperación, es reconocer que son alcohólicos, es decir, que están dominados y controlados por la bebida. De la misma manera, un homosexual puede salir de su condición, reconociendo que tiene un problema, luego deseando salir de esa condición, y tercero, buscando ayuda pastoral y profesional para liberarse y mantenerse alejado del mismo, “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmos 51:17).

 

 

 

 

 

 

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