El matrimonio es una idea de Dios y no del hombre, por lo tanto es bueno. De hecho, cuando el primer hombre fue creado, dijo Dios: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Podemos deducir de este versículo, que la mujer fue creada en función del hombre, para complementarlo. Desde la otra perspectiva, estar solo, es malo para el hombre, a menos que Dios le otorgue el don del celibato para servirle en la obra, como lo fue con el apóstol Pablo, quien no se casó para llevar a cabo el cargo misionero que Dios le encomendó.

Desde los orígenes de la creación, el mandato de Dios al hombre fue de multiplicarse y gobernar la tierra que él había creado: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:27-28). Este mandamiento solo puede llevarse a cabo bajo la santidad del matrimonio, estado al cual, el hombre fue llamado. 

El estado de la soltería, es un estado de excepción dentro del contexto bíblico, no es la generalidad. Así como en el apóstol Pablo, la soltería fue un don que el Señor le había otorgado para llevar a cabo la predicación del evangelio a tiempo completo, y el mismo apóstol exhonera a los hermanos, que el que no tenga ese don, que mejor se case para no vivir en pecado: “pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Corintios 7:9). Esto significa que las relaciones íntimas son parte de las necesidades básicas de todo ser humano, y no podemos ir en contra de aquello que es tan natural, como el comer y el dormir.

El mismo Rey Salomón nos dice, que el tener una esposa es tener el bien, en Proverbios 18:22: “El que halló esposa halló el bien, y alcanzó la benevolencia del Señor.”  En el libro de Eclesiastés,  nuevamente Salomón nos afirma que la mujer  ha sido puesta por Dios para que el hombre experiemente el amar y ser amado, y que también goce de la vida:“Goza de la vida con la mujer de tu juventud que amas” (Eclesiastés 9:9), y que el matrimonio es algo honroso delante de Dios, “honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mansilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios”(Hebreos 13:4).

En el caso de aquellos que han sido llamados a servir directamente en la obra del Señor, la Biblia nos ofrece un listado de característiscas que debe tener aquel que tan buena obra desea: Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (1 Timoteo 3:1-9). Esta es una descripción bastante clara de las características que se deben tener para servir en la obra; y no solamente se requiere estar casado, sino que también los hijos que Dios le de, los pueda educar en toda sujeción, pues si es capaz de gobernar a pocas personas, es una prueba de que puede gobernar a muchos más dentro de una iglesia, “pues sin en lo poco has sido fiel, en lo mucho ten pondré” (Mateo 25:21). El mismo apóstol Pedro, a quien la iglesia Católica erróneamente considera como el primer papa,  era casado, pues leemos en las Escrituras que Jesús sanó a la suegra de este. Podemos aseverar incluso, que el casado está en mejores condiciones de pastorear a otros, pues conoce por su propia cuenta, aquello de lo cual estaría dando consejo. 

Concluimos pues, que el matrimonio es parte del plan de Dios para el hombre, incluyendo para aquellos que han sido llamados al servicio de la obra a tiempo completo, como lo acabamos de leer.

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.” (1 Timoteo 4:1-4).

 

 

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